La madrugada del 5 de febrero de 2025 marcó el fin de una banda criminal que durante dos años desafío la seguridad bancaria en Ecuador. Utilizando una técnica sofisticada e inusual, los delincuentes asaltaban cajeros automáticos con lanzas térmicas, herramientas que alcanzan los 3.500 grados centígrados y son capaces de fundir acero en minutos.
Los robos eran rápidos y efectivos: en menos de cuatro minutos lograban burlar las seguridades de los cajeros en gasolineras y bancos, accediendo al dinero sin dejar rastros evidentes. Según las autoridades, esta modalidad delictiva tuvo su origen en Chile, pero en algún punto fue adoptada por criminales ecuatorianos, quienes habrían perfeccionado la técnica dentro de las cárceles de Guayaquil.
El operativo puso fin a sus actividades delictivas con la captura de 31 sospechosos en siete provincias del país. La intervención movilizó a 200 agentes en 31 allanamientos simultáneos. Entre los detenidos se encuentra un policía en servicio activo.
Este caso deja en evidencia la capacidad de adaptación de los delincuentes y la necesidad de reforzar las medidas de seguridad en las instituciones financieras y en los centros penitenciarios donde, aparentemente, se gesta el conocimiento para cometer delitos cada vez más sofisticados.


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