La Fiscalía General del Estado demostró la responsabilidad de José Antonio A. P. en el delito de homicidio. Eso fue lo que resolvió la Sala de la Corte Provincial de Justicia de Pichincha, que sentenció al procesado a diez años de prisión.
El hombre de 67 años de edad, murió a causa de una muerte violenta, resultado de un estrangulamiento perpetrado con las manos del agresor y el cinturón de seguridad del vehículo de la víctima.
La víctima habría sido objeto de un asalto e intento de secuestro.

CASO
El 21 de agosto de 2021, el cuerpo de la víctima fue encontrado dentro de su camioneta en el sector de Inchalillo, en el cantón Rumiñahui.
Dos personas que rindieron su testimonio anticipado en la audiencia de juicio, aseguraron que, aproximadamente a las 05:10, vieron al procesado sentado en el asiento posterior del vehículo. Uno de los testigos –incluso– logró captar una fotografía del momento con su celular.
El procesado afirmó que habían sido víctimas de un robo y un intento de secuestro, pero una de sus manos sostenía el cinturón de seguridad con el que asfixió a la víctima.
La defensa de José Antonio A. P. argumentó que él conoció a la víctima durante siete años y que no tenía motivos para quitarle la vida.
Tras varias diligencias, la Policía detuvo al sentenciado ese mismo 21 de agosto de 2021, alrededor de las 15:00. En el momento de su captura, vestía las mismas prendas de que usaba cuando fue visto junto al cadáver. Las pericias dispuestas por Fiscalía determinaron que dichas prendas contenían restos de sangre con el perfil genético del occiso.


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