RIOBAMBA. 14/08/2024. La tranquila mañana en la Avenida Pedro Vicente Maldonado, en Riobamba, fue sacudida por el estruendoso sonido de un impacto que resonó por todo el vecindario. El choque entre un taxi y una moto rompió la rutina de un día cualquiera, dejando tras de sí una escena que los vecinos nunca olvidarán.

El silencio que siguió al impacto duró solo unos segundos, antes de que las puertas de las casas aledañas se abrieran de golpe. Los residentes, alarmados, salieron a la calle para encontrarse con una imagen desgarradora: junto a una de las llantas del taxi, un joven de apenas 19 años yacía gravemente herido. Su moto, destrozada por el choque, era testigo mudo de la tragedia.
La conmoción se apoderó de quienes llegaron primero al lugar. Algunos intentaron brindar ayuda al joven, mientras otros, con manos temblorosas, marcaron el número de emergencia, solicitando con urgencia la presencia de una ambulancia. El ECU 911 respondió al llamado, despachando de inmediato un equipo de paramédicos.
Sin embargo, mientras la ambulancia se abría paso entre el tráfico, una noticia extraoficial comenzó a circular entre los presentes: el conductor del taxi, habría huido del lugar, dejando al joven abandonado a su suerte. La indignación creció entre los vecinos, quienes no podían creer que alguien pudiera escapar tras causar tal tragedia.

Los paramédicos llegaron y trasladaron al joven herido a la casa de salud más cercana. Pero el daño ya estaba hecho. El golpe había sido demasiado fuerte y, a pesar de los esfuerzos del equipo médico, el joven perdió la vida en el trayecto. Un destino trágico sellado en un instante.

La esquina de la Avenida Pedro Vicente Maldonado y la calle R se convirtió en un lugar de duelo. Los vecinos, aún en estado de shock, comentaban entre sí cómo la vida de un joven lleno de futuro se había esfumado en un abrir y cerrar de ojos. Lo que comenzó como un día ordinario terminó con una vida truncada, y un sentimiento de tristeza y rabia que se apoderó de la comunidad.
La policía inició la búsqueda del taxista, cuyo paradero se desconocía al cierre de esta crónica. La justicia, sin embargo, será insuficiente para aliviar el dolor de una familia que, en cuestión de minutos, perdió a un hijo, un hermano, un ser querido


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