Vía Crucis para obtener el carnet de discapacidad

DICAPACIDAD. Joan Sebastián es un joven de 19 años de edad. Se abre pasó en sus estudios en el ITES Carlos Cisneros y para el avanzar en cada materia representa un desafío, pues fue diagnosticado con discapacidad mental leve, lo que no le permite concentrarse cabalmente en sus estudios.

Pues pese a tener tres informes que determinan su discapacidad, dos emitidos por el Ministerio de Salud   y uno por el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, no puede obtener su carnet de discapacidad.

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Primero fue el vía crucis de agendar una cita, llamó al 171 y le dijeron que no había en toda la zona 3, que comprender Chimborazo, Tungurahua, Cotopaxi y Pastaza, pero en esta última plaza había en tres meses, es decir, se cumplía el 3 de agosto del 2021. Sus padres, comprendiendo que el carnet de discapacidad permitiría a su hijo alguna nueva oportunidad laboral, una educación diferenciada en su instituto o ventajas en su vida, decidieron tomar la única opción y esperar tres meses para la cita en la ciudad de El Puyo.

El plazo se cumplió y viajaron las dos horas y media que involucra ir de Riobamba al Puyo, llegando a la cita a las 13:30, donde empezó el segundo capítulo del decepcionante e injusto sistema de calificación para una persona con discapacidad.

Primero el encargado sugirió que era mejor no tener carnet,  pues no podría sacar su licencia de conducir, no podría conseguir trabajo, y quizás tenga que ser retirado del Instituto en el que se educa. La madre de Sebastián se sorprendió, pues lo que le habían contado era todo lo contrario, pues al tener el documento, podría recibir ventajas en el sistema de vida ecuatoriano.

Pese a las “sugerencias” decidieron avanzar con la carnetización, pero aquí llegó el obstáculo mayor, el certificado del IESS contaba con la firma original del galeno, en papel membretado de la Institución, registrado en el sistema informático del IESS, pero no tenía el sello del IESS. El encargado, sin otra razón, les dijo “vuelvan a agendar una cita y regresen cuando el documento tenga el sello”.

Lo enervante de este asunto, es que pese a estar registrado en el sistema de salud como persona con discapacidad mental leve, de contar con dos informes del MSP y uno del IESS, el encargado de evaluaciones en discapacidades del Puyo se haya negado a darle, señalando que necesita un sello.

En el Ecuador se dio carnet de discapacidad a asambleístas, deportistas, miembros de la Comisión de Control Social, amigos de los asambleístas, y a Sebastián no, porque es solo eso, un joven con discapacidad mental leve que busca hacer las cosas bien, pero que un sello lo obliga a buscar una nueva cita, a viajar 5 horas entre ida y vuelta y haber con qué le salen ahora.

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