67 REOS MUEREN EN AMOTINAMIENTOS, VARIOS DE ELLOS FUERON DECAPITADOS Y DESCUARTIZADOS.
La pelea de las bandas delincuenciales organizadas detonó en la masacre de 67 personas privadas de la libertad en los centros penitenciarios de Guayaquil, Cuenca y Latacunga.
Edmundo Moncayo, Director del Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad, explicó que la rivalidad de bandas de organizaciones delictivas como los choneros killer, tigretones, lobos, entre otros, participaron en los actos violentos que terminó con la masacre de 67 reos y unos 40 heridos.
Todo empezó la tarde de este lunes, cuando la policía en una requisa de rutina encontró dos armas de fuego en poder de dos Privados de la Libertad, que de acuerdo a las revelaciones efectuadas por Moncayo, las armas serían usadas en atentar contra los líderes de una banda en el interior de la cárcel.
Se desconoce o por lo menos no se dio a conocer cómo es que la banda, que iba a ser víctima de los pretendidos atentados se enteraron de ello, lo que tomaron la decisión «matar o morir», y en cuestión de horas se coordinó la masacre, pues casi a la misma hora los centros de Latacunga, Guayaquil y Cuenca estallaron en violencia.

Los actos violentos denotaron crueldad, descontrol y odio. Un policía que ingreso en el primer grupo de intervención de la policía señaló que fue «una escena espantosa», estaban los cuerpos totalmente destrozados, cortados, charcos de sangre, algunos de los cuerpos estaban abiertos en el pecho y les habían sacado el corazón y otros órganos», mencionó al tiempo que solicitó el anonimato.
Los vídeos grabados por los mismos reos, daba cuenta de la crueldad y a falta de respeto por a vida humana, en el que se observaba a los reos reírse de cómo habían quedado sus enemigos, algunos tomándose fotos con la cabeza de un decapitado reo, mientras que efectuaban bromas alrededor de los cuerpos destrozados.
Edmundo Moncayo señaló que luego de la muerte de Jorge Luis Zambrano Gonzáles, (rasquiña) líder de «los choneros» ocurrida a finales de diciembre del 2020, y quién se creía que lideraba las organizaciones en las cárceles del país, se esperaba una reacción inmediata (actos violentos) por parte de las bandas delincuenciales, que buscaban tomar el poder en los diferentes centros penitenciarios, pero la reacción no llegó temprano, hasta este 23 de febrero que se desató la carnicería.
Nuevamente Moncayo señaló que es el sistema legal que no le permite a la policía, ni al mismo sistema de rehabilitación, adoptar medidas más fuertes al momento de controlar las cárceles del país.
El sistema de rehabilitación penitenciario se debilitó durante el Gobierno de Lenin moreno, quien en primer lugar eliminó el Ministerio de Justicia y despidió a gran parte del personal de inteligencia y control, que eran los encargados en tejer estrategias para neutralizar a las bandas delictivas. Todo esto bajo el justificativo de que «había que reducir el tamaño del Estado».
Otro factor que debilitó el sistema fue la falta de apoyo del régimen cuando la policía actuó con firmeza, al punto de que en el 2018 se sentención a 106 días de prisión a 37 policías que intervinieron con fuerza y a quienes se les acusó de «torturadores». En aquel entonces la Ministra de Gobierno María Paula Romo (ID) no hizo mucho por defender el accionar de la policía.

De acuerdo a Moncayo, en el sistema penitenciario se encuentran 38000 personas privadas de la libertad, relacionados directa e indirectamente a organizaciones delictivas organizadas.
¿Qué viene ahora?, luego de limpiar la sangre derramada en los centros penitenciarios, Moncayo señala que será necesario cambiar estrategias, como mejorar la capacitación del personal asignado a los centros, mejorar la tecnología, mejorar el sistema de rehabilitación de reos y cambiar algunas leyes que les permita un mejor accionar a la policía.


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